Galicia

España se mantiene como líder mundial en donación de órganos

España aportó el pasado año el 19 % de las donaciones de órganos de la Unión Europea y el 5 % de las registradas en el mundo, pese a que España apenas representa el 9 % de la población del continente y el 0,6 % de la mundial, señala el Ministerio de Sanidad que, estos datos, nos mantienen en el liderazgo mundial en donación de órganos en 2020, a pesar de la pandemia.

Es más, pese al descenso de la actividad española por la pandemia, las cifras registradas por nuestro país el pasado año fueron muy superiores a las de cualquier otro país del mundo en los años previos a la crisis sanitaria. “Estos datos muestran la capacidad de resistencia y de recuperación de nuestro sistema de trasplantes en un entorno epidemiológico de gran complejidad”, señalan destacando la labor de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

En lo que respecta a la actividad trasplantadora, España alcanzó una tasa de 94,6 trasplantes por millón de población (p.m.p) en 2020, una cifra que sólo superó Estados Unidos, con 120,6 trasplantes p.m.p, en parte debido a su importante actividad de donante vivo.

Estos datos se desprenden del último informe del Registro Mundial de Trasplantes que gestiona la ONT desde hace 15 años como centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sus datos se recogen anualmente en la Newsletter Transplant del Consejo de Europa, que en breve estará publicada en la web de la ONT.

A pesar de los efectos de la crisis sanitaria, España se mantiene en 2020, y ya son 29 años de manera consecutiva, como líder mundial en donación, con una tasa de 38 donantes p.m.p.

Según el Registro Mundial, en 2020 se efectuaron 122.341 trasplantes en los 82 países que participaron en esta edición. De ellos, 76.397 fueron trasplantes de riñón (30 % de donante vivo), 30.275 de hígado (18 % de donante vivo), 7.840 de corazón, 5.765 de pulmón, 1.910 de páncreas y 151 de intestino.

 

Actividad en otros países

 

En Estados Unidos, la tasa de donación de personas fallecidas aumentó hasta alcanzar los 38 donantes p.m.p, con un total de 12.588 donantes fallecidos. Es uno de los pocos países en los que la donación de personas fallecidas no descendió durante la pandemia, informa Europa Press.

A ello contribuyó, como en años previos, la dramática epidemia de fallecimientos por el uso de drogas por vía parenteral en este país. Sin embargo, la donación de vivo se redujo en un 23 % y la actividad de trasplante en un 2 %, en comparación con 2019.

Australia y Canadá, países que en los últimos años experimentaron una mejoría de sus niveles de actividad tras incorporar elementos del Modelo Español de Trasplante, también sufrieron retrocesos por la pandemia. Con tasas de 18,3 donantes p.m.p en Australia y 19,5 donantes p.m.p en Canadá en 2020, su descenso fue del 16 % y del 11 %, respectivamente.

América Latina, con quien España colabora desde hace 15 años a través de la RedConsejo Iberoamericano de Donación y Trasplante (RCIDT) tanto en materia de asesoramiento en gestión, como en formación de profesionales en coordinación de trasplantes, también se vio muy afectada por la crisis sanitaria que obligó a detener o ralentizar los programas de trasplantes en varios países.

Aunque la pandemia por la COVID-19 impactó especialmente a esta región del mundo, en 2020 registraron 6,8 donantes p.m.p, lo que permitió realizar 11.094 trasplantes. Entre los países que mejor resistieron el envite del virus destaca Uruguay, con 18 donantes p.m.p. A este país le siguen Brasil (14,2 p.m.p.) y Argentina (9,8 p.m.p).

Estos trasplantes fueron posibles gracias a 34.739 donantes fallecidos, a los que se suman 28.635 donantes vivos (23.153 de riñón y 5.482 de hígado).

 

Reducción global del 18 % con respecto a 2019 en los trasplantes


En Madrid la actividad mundial de trasplantes se redujo en un 18 % con respecto a 2019. El trasplante cardíaco fue el que mejor resistió el envite de la pandemia, con un 8 % de descenso. El número de donantes fallecidos disminuyó un 13 %, mientras que el de donantes vivos lo hizo en un 32 %. Esta disminución en la actividad, común a la mayoría de países del mundo, fue consecuencia de la pandemia.

“El colapso de los sistemas sanitarios y la saturación de las unidades de cuidados intensivos en las sucesivas olas de la epidemia justifican el descenso de una actividad muy dependiente de la disponibilidad de recursos de críticos”, advierten.

Y señalan que “la incertidumbre sobre el impacto de la infección en el paciente trasplantado al comienzo de la pandemia también explica esta disminución por una reticencia inicial a trasplantar en un entorno de transmisión comunitaria sostenida”.

La disminución global de la actividad se produjo fundamentalmente en la primera ola de la COVID-19, con una posterior recuperación de los programas en la mayoría de países. Pese a la pandemia, la donación en asistolia o en parada cardiaca se mantuvo activa en los 22 países que cuentan con este programa.

La donación en asistolia constituye una importante vía de expansión de la donación de personas fallecidas. España es el país del mundo con la tasa más elevada de donantes en asistolia. De hecho, este tipo de donación en nuestro país representa el 37% de los donantes en asistolia del conjunto de la UE. E. PRESS